Hace más de 21 años que el Párroco del barrio de Nueva Segovia trabaja para que sus vecinos vean a la parroquia como algo mucho más cercano de lo que ellos imaginan. Durante este tiempo Don Hipólito se ha ganado el cariño de todos los vecinos.
El barrio de Nueva Segovia ha visto multiplicar el número de sus vecinos en un período de tiempo muy breve, por lo que con el paso de los años ha tenido que ir adaptando los escasos servicios de los que en un principio contaba para poder enfrentarse a las nuevas demandas.
Es un barrio que es relativamente joven, pues sólo cuenta con 30 años de antigüedad, y uno de los vecinos que saben bien lo que era antes el barrio y lo que es ahora es su Párroco, Don Hipólito, que lleva todo este tiempo al frente de la parroquia del barrio.
Una parroquia que siempre ha querido ayudar al barrio en todo momento, pero que en un principio no contaba con los medios suficientes como ahora, sobre todo porque no tuvieron iglesia hasta el año 2000, ‘antes trabajábamos en un pequeño local al otro extremo del barrio de donde estamos ahora’, afirma Don Hipólito, que no puede evitar sonreír cuando recuerda esos años, ‘en esta iglesia llevamos tan solo 21 años’.
Nueva Segovia se está convirtiendo en uno de los barrios más habitados de la ciudad, y por tanto en uno de los más grandes, y como es normal, esto también repercute en las actividades de la parroquia.
Las actividades que lleva a cabo este Párroco son principalmente religiosas, de atención a los más pobres, pero también tiene destinadas actividades específicas para los niños, no solamente la catequesis, sino que también ofrecen apoyo escolar, y para los más mayores, a los que reserva una sala para que ellos puedan reunirse, ‘pero esta sala no es muy utilizada porque hay pocos mayores en el barrio, aún así nosotros damos este servicio’, comenta Don Hipólito.
Después en cuanto al sentido religioso de lo que es la vida, la parroquia ofrece las misas dominicales, los grupos de catequistas y las catequesis para los niños, los jóvenes y para los adultos, ‘el anuncio del Evangelio es lo más importante dentro de la Iglesia, y la caridad con los más necesitados también lo es’.
Para el Párroco de este barrio, la expansión del mismo ha significado la nueva adaptación de las actividades como la catequesis, puesto que ahora hay más niños, ‘antes nos conocíamos todos porque era un barrio pequeño, ahora intentamos que todos tengan su lugar en la parroquia y que colaboren con ella’, comenta Don Hipólito.
Esta adaptación se nota sobre todo en estas fechas tan señaladas, cuando los niños toman la Primera Comunión, que en este barrio no pueden hacerlo todos juntos porque hay una media de 60 niños, por lo que se les distribuye a lo largo de los domingos de mayo, en este caso en los tres primeros, ya que el último es el día del corpus.
La Primera Comunión no solo es un acto puntual, sino que los niños llevan preparándose tres años con la catequesis después de que una vez fuesen admitidos en la comunidad Cristiana con el Bautismo.
Cuando se inician en estas ‘clases’, se les muestra el amor de Dios para que lo conozcan, se les enseña a rezar y a que tengan presente al Padre en su vida, también se les enseña actitudes cristianas de amor y solidaridad, de ayuda a los demás, a perdonar y a compartir.
Para los niños es una vivencia muy especial, que conlleva muchas cosas, ‘nosotros intentamos concienciarles de que van a recibir a Jesús por primera vez, y que este encuentro tiene que ser vital para ellos, que se den cuenta que su encuentro con Jesús resucitado es porque nos quiere, nos ama y quiere compartir nuestra vida’ explica este entrañable Párroco.
Con la comunión se intenta que se profundice más y que sea un acontecimiento importante para el niño, sin que solo se centre en los regalos de después y el banquete, ‘queremos que sea algo que no olvide nunca porque es un encuentro especial con Jesucristo’.
Pero la catequesis no solo es una preparación para los niños, sino que también intenta que los padres puedan concienciarse de lo que esto significa para su hijo, ya que ‘la Primera Comunión no es la meta a la que hay que llegar, sino un punto de partida en la educación humana y cristiana del niño, por eso pedimos a los padres que participen también en ello y colaboren en la educación’.
Aunque el primer encuentro con Jesús tiene dos partes, la Primera Comunión y la primera confesión, con la que los niños reconocen las cosas que han hecho mal y le ayuda a liberarse de esas cargas que tiene, para que ese encuentro sea libre de conductas negativas, ‘aunque el Señor lo perdona y lo olvida todo y nos invita a su mesa’.
Hoy en día ha habido muchos problemas con los niños alérgicos al gluten, pero la Iglesia no tiene ningún problema con esto, ya que a la hora de recibir la Primera Comunión, los niños pueden recibir a Jesús solo con el vino, o tomar Formas Sagradas especiales para estos niños.
Después de la Comunión, los niños siguen preparándose para la Confirmación, y después, aquellos que quieren continuar se unen al grupo de Scouts, pero esta no es la única forma que tiene la parroquia de colaborar con el barrio, sino que en las dos romerías que Nueva Segovia tiene, la de nuestra Señora de la Luz y San Mateo, se hace una comida para que todos los vecinos se unan y conozcan, ‘con esto lo que queremos es hacer barrio’, comenta Don Hipólito.
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